Consejos imperdibles para descansar mejor. ¿Son importantes las medidas de la cama?

El descanso y el dormir son necesidades del cuerpo, y no se trata de caprichos o pereza. Por este motivo, un mal descanso se traduce en pérdida de energía y salud, además de que promueve un mayor nivel de estrés y mal humor, y menoscaba mucho la capacidad de alcanzar las metas del día.

Estos problemas de descanso se agravan más todavía en los tiempos modernos, porque existen tantos estímulos nocturnos que causan trasnocho s y distracciones, y que dificultan conciliar un sueño reparador y profundo. Pero existen algunos hábitos que pueden ponerse en práctica, así como ciertas consideraciones para el sitio de descanso, que contribuyen con un mejor sueño.

Quitar con antelación las pantallas digitales de la vista

Las pantallas lumínicas con información visual y auditiva mantienen un nivel de alerta en el cerebro. Tanta luz impide que el cuerpo entre en un estado mental de reposo gradual, que es lo normal en la naturaleza a medida que la luz solar se apaga. Luchar contra esto puede resultar un poco difícil para los jóvenes, porque se trata de desprenderse del televisor, la PC, la laptop, la Tablet y el Smartphone con algo más de tiempo, cada noche. No resulta nada aconsejable irse a la cama cada noche con estas pantallas pegadas a los ojos. Como tampoco lo es el hecho de dormirse con el televisor encendido, pues, aunque la persona logre conciliar sueño, las ondas lumínicas traspasan sus párpados y siguen estimulando al cerebro.

Procurar tener una buena cama y prestar atención a las medidas de cama

El espacio en el que se duerme es fundamental para un buen descanso. Una cama y/o colchón viejos, acabados o incorrectos pueden entorpecer mucho el descanso continuo. Por ejemplo, deformidades por el uso que causen malas posturas, una mala aireación o una firmeza incorrecta para el peso corporal, son factores que inciden en la comodidad y, por ende, en el descanso. Y ni hablar de los muelles que sobresalen. Además, por razones de higiene es aconsejable cambiar de colchón al menos cada década, pero puede ser menos dependiendo del fabricante y de su calidad.

Las medidas de cama son también un factor importante a considerar. Una persona alta requiere de una longitud de la cama acorde, que le permita estirar el cuerpo si así lo requiere. El hecho de pasar a dormir con una pareja, o incluso con niños pequeños, también implica un cambio de cama hacia un modelo más grande. Por mucho amor que haya en la familia, todos necesitarán (al menos a la larga) de un espacio adecuado para el descanso.

Acostumbrar a la familia a darle importancia al descanso de todos

Cuando se vive en familia, en ocasiones es inevitable que ocurran interrupciones en el sueño. Sin embargo, es importante que esto no se convierta en una mala costumbre. Los niños deben aprender que los padres necesitan descansar, y que no es correcto despertarlos solo por capricho. Lo mismo va para los padres y suegros, que quizás tengan ciclos de sueño más cortos y no comprendan que las necesidades de descanso son diferentes para cada persona.

Horas de sueño: las justas y necesarias

Según la fuente que se consulte, las horas de descanso recomendadas van de 6 a 8. Este tiempo es mayor para los niños, porque están en pleno crecimiento y el cuerpo requiere de más tiempo de reposo para este propósito.

Procurar dormirse a tiempo para gozar de las horas de descanso necesarias es lo más sensato. Un trasnocho ocasional es imposible de evadir, pero no es correcto posponer el descanso para el fin de semana permanentemente.

También es recomendable no exceder por mucho el tiempo recomendado. Además de perder valiosas horas del día que pueden aprovecharse para nuevos proyectos, ideas, aprendizajes o tiempo con la familia, el hecho de dormir demasiado puede ser signo de un problema subyacente. Por ejemplo, trastornos de depresión no detectados, o debilidad por un problema de salud o de nutrición. Por otro lado, dormir demasiado en sí mismo puede causar problemas. Dormir más de 10 horas al día se ha asociado con trastornos de metabolismo, incremento del riesgo de afecciones cardiovasculares y diabetes, descenso de la concentración y la capacidad de memoria, e incluso, muerte prematura.

¿Insomnio? Prueba con esto

Por el contrario, existen quienes tienen problemas para conciliar el sueño con frecuencia. En algunas personas pueden surgir periodos determinados de insomnio, causados por preocupaciones, ansiedad o fuertes emociones (tanto positivas como negativas). En otras, en cambio, dormir se convierte en un problema a largo plazo.

Lo primero es contar con una opinión especializada, que pueda recomendar soluciones sanas. Medicamentos para dormir o tratamientos alternativos de sueño y relajación dan muy buenos resultados. También ayuda mucho el evitar consumir cafeína y otros estimulantes, tanto como sea posible. Y evitarlos aún más luego de que se ha acabado la mañana. Hacer ejercicio en el día también es una buena manera de asegurar el sueño durante la noche, porque el cuerpo requiere de más descanso. Pero no se recomienda ejercitarse de noche, pues, se puede conseguir el efecto contrario: un estado de mayor alerta.

Así mismo, es buena idea cambiar la TV encendida desde la cama por un libro en la mesa de noche. Quitar esos estímulos lumínicos y sonoros contribuye a conseguir el sueño más pronto, y leer un libro es más relajante, además de que incentiva la imaginación para soñar mejor.