Una Cosmopolitan, por favor

No, no estoy pidiendo un trago Cosmopolitan. Con el título de este post hago referencia a la famosa revista para chicas, conocida popularmente como Cosmo, que cada mes arroja cientos de fanáticas a los quioscos para comprar un ejemplar.

Comenzó como una revista familiar, publicada por primera vez en 1886 por Schlicht & Field como The Cosmopolitan. Paul Schlicht señaló a los lectores de su primera edición que su revista era una “revista familiar de primera clase”. También afirmó que habría un departamento dedicado únicamente a los intereses de la mujer, con artículos de modas, decoración, cocina, y el cuidado y manejo de los niños, etc.

El tiraje de la Cosmo llegó a los 25 000 ejemplares ese año, pero dos años después, en marzo de 1888, Schlicht & Field no continuaron en el negocio. John Brisben Walker compró la revista en 1889, y E. D. Walker llegó a ser el nuevo editor. A principios del siglo XX, en 1905, el magnate William Randolph Hearst compró la revista en 400 000 dólares.

La circulación de Cosmopolitan continuó decayendo en los Estados Unidos hasta que Helen Gurley Brown se transformó en editora jefe en 1965, y remodeló por completo la revista.

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